Cómo Prevenir Enfermedades Cardiovasculares

Aprende a prevenir las enfermedades cardiovasculares, conoce qué cuidados debes tener para llevar una vida saludable. Consejos médicos.

Las enfermedades cardiovasculares provocan millones de muertes al año en las sociedades modernas. Dar un giro a esta estadística está de nuestra mano, ya que unos pequeños cambios en nuestros hábitos nos dan la clave para gozar de mejor salud y un corazón resistente.

Siempre nos preguntamos cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares y realmente no llegamos a ser conscientes de la peligrosidad de unos hábitos nocivos para con el sistema circulatorio y el corazón. Este tipo de enfermedades son las que causan mayor número de muertes en países como Estados Unidos, por el deterioro de los hábitos de alimentación saludable y la vida sedentaria.

Qué son las enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares son aquellas que afectan al músculo cardiaco: corazón, venas y arterias. Los trastornos cardiacos pueden resultar fatales para la salud, y cómo cuidemos de ella nos dará la clave para poder reducir el riesgo de estas enfermedades. Cuando hay una acumulación de grasa en las venas y arterias, pueden provocarse unas placas que son muy peligrosas, pudiendo provocar tanto un ataque cardiaco como un accidente cerebrovascular.

Cómo evitar enfermedades cardiovasculares

Prevenir las enfermedades cardiacas no es un asunto menor, sobre todo si cumplimos la estadística de ser varones mayores de 45 años, y dentro de nuestro historial tenemos antecedentes de personas afectadas por este tipo de enfermedades.

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Los mejores consejos para evitar enfermedades del corazón, así como los trastornos cardiacos, son los que vienen de mano de personal cualificado que lleva años estudiando la incidencia de estas enfermedades en las sociedades occidentales. Si te preocupa tu salud, debes seguir a rajatabla los siguientes consejos:

  • Mantener a raya el colesterol y triglicéridos. Tanto el colesterol como los triglicéridos son unos tipos de grasas que son necesarias para un correcto funcionamiento del organismo, pero que se encuentran en niveles altos pueden llegar a obstruir las arterias. La consecuencia es conocida, puede dar lugar a un episodio coronario.
  • Vigilar la tensión. Un nivel alto de tensión, también conocida como hipertensión, no es más que una bomba de relojería para el corazón. Si es nuestro caso, ha de ser revisada de manera periódica y optar por métodos de vida saludables para poder tenerla controlada. En algunos casos se consigue mediante medicación, pero lo más adecuado son los cambios que podamos realizar en nuestra alimentación.
  • Evitar el sobrepeso. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo a la hora de sufrir enfermedades cardiovasculares. Cargar con unos kilos extras supone someter al corazón a un esfuerzo que no le corresponde. De igual manera, tener sobre peso se asocia a niveles altos de colesterol y triglicéridos, así como a hipertensión.
  • Hacer ejercicio. El ejercicio físico mejora la circulación y fortalece el corazón, por lo que se trata de la mejor manera para bajar peso y controlar la presión arterial. Si nuestro estado de salud no es el más idóneo, conviene comenzar de manera muy progresiva, siendo muy regular en su práctica. Unas buenas caminatas a paso elevado son un buen comienzo.
  • Fuera alcohol y tabaco. Ambos actúan como auténticos venenos para el corazón, el sistema circulatorio y respiratorio, y para el hígado en el caso del alcohol. Su consumo ha de erradicarse, ya que eleva la tensión arterial y el riesgo de episodio cardiaco. El alcohol además añade calorías nada beneficiosas y de las cuales no se puede sacar ningún tipo de provecho.
  • Dormir de manera suficiente. Los adultos necesitan de al menos 8 horas de sueño para poder descansar bien. Los hábitos de sueño correctos comienzan haciendo unas rutinas a la hora de ir a la cama, tratando de acostarse a la misma hora y evitando usar la cama para otra cosa que no sea dormir, como ver la TV. A estas edades, la apnea del sueño es un inconveniente que impide el descanso y puede aumentar el riesgo de enfermedad coronaria.
  • Cuidado con el azúcar. La diabetes es otro factor de riesgo a la hora de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que un alto nivel de azúcar en sangre puede dañar los vasos sanguíneos. Medir regularmente su nivel es una buena manera de mantenerla bajo control, así como limitar el consumo de alimentos precocinados y dulces.
  • El estrés, fuera. Es otro de los factores determinantes a la hora de padecer una enfermedad cardiovascular. En ocasiones, el estrés trata de evitarse tomando alcohol o fumando, por lo que el riesgo es doble. Para ello, nada mejor que tomar otra perspectiva con los problemas e introducir actividades como el control de la respiración, la meditación o el yoga.
  • La dieta, el pilar clave. La alimentación inadecuada es uno de los factores fundamentales a la hora de sufrir enfermedades cardiovasculares. La presencia continua de grasas saturadas, azúcares añadidos y exceso de sal son elementos que pueden llegar a dañar nuestro organismo. Para ello lo mejor es decantarse por productos de temporada y frescos, cocinados de manera saludable y con bajo contenido en sal. Si en la dieta de la persona mayor no hay frutas ni verduras, introducirlas e invitar a consumirlas. Ayudan a regular el peso, evitando que este aumente y se disparen las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares.

Como se puede comprobar, son determinantes los cambios en el estilo de vida para poder evitar una enfermedad cardiovascular, máxime si hay una carga genética y un historial familiar que sean estadísticamente superiores. Cabe recordar que son enfermedades muy comunes en sociedades modernas, donde la alimentación pasa a un segundo plano en detrimento de la comida basura y otras opciones culinarias nada recomendables.

Bastará con tomar alimentos que nos ayuden a llevar un estilo de vida saludable, limitando el consumo de carnes rojas, alimentos procesados, azúcares añadidos, así como el alcohol. Los cambios que se introducen a la hora de comer dan como resultado unos beneficios para el organismo que reducen las posibilidades de enfermar. Ya se sabe, “se es lo que se come”.

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