11 Consejos para Cuidar Personas Mayores en Casa

Conoce los mejores 11 consejos para cuidar de una persona mayor en casa, qué hacer y qué no hacer. Cuidados de salud. Consejos médicos.

Cuidar de una persona mayor en casa es un ejercicio que puede resultar complejo, pero no por ello deja de ser un reto. Te proporcionamos aquellos trucos y consejos que resultan más adecuados para hacer del cuidado de un adulto mayor en un domicilio algo más llevadero.

Hay momentos en los que las personas mayores ya no pueden valerse por sí mismas y necesitan unas horas de atención.Puede que tengamos un familiar que ya no pueda estar solo o que incluso se venga a vivir a nuestro domicilio. Cuidar de ella es la prioridad máxima, proporcionándole lo que necesite y tratando que la convivencia sea llevadera.

Las personas mayores suelen tener muchas manías, y muchas de ellas se acentúan a medida que pasan los años. Por eso, debemos recordar que la paciencia es básica para que podamos manejar la situación. Hay que ponerse siempre en el lugar de esa persona.

11 consejos para cuidar personas mayores en casa

Establecer una red familiar

El cuidad de un adulto mayor no es tarea en exclusiva de nadie, sería tremendamente injusto cargar esa responsabilidad sobre alguien solo. Por ello, hay que establecer turnos de trabajo y de cuidados, de tal manera que todas dispongan de unos días u horas libres. En caso de que esto no sea posible, confiar algunas horas a los servicios de una cuidadora que se desplace a domicilio. Existen muchas agencias que prestan estos servicios con personal especializado en geriatría.

Establecer rutinas

Si los niños necesitan de rutinas para funcionar bien, con los adultos mayores pasa algo similar. Una rutina de actividades es la mejor manera de establecer una buena convivencia. Si la persona que tenemos a nuestro cargo puede salir de casa, dedicar un día a la semana para visitar a amistades, otro a ir al mercado, otro a la peluquería o al centro cultural. Las variables son enormes, pero han de estar pautadas. Un adulto mayor puede condicionar nuestra vida, pero no es un estorbo.

Hacerles partícipes de las tareas

Es la mejor manera de hacerle sentir útil, pueden así demostrar que siguen siendo útiles y que prestan un servicio. Por ejemplo, pueden ayudar a cocinar o recoger la mesa. No se trata de plantarlos delante de la televisión, tienen mucho que ofrecer.

Llevar al día su medicación

Estas personas están frecuentemente medicadas de forma crónica, por lo que podemos facilitar la tarea si les disponemos las medicinas en un pastillero semanal o mensual. Comprobar cuándo hay que ir a por recetas o visitar la farmacia, anticipándonos en el tiempo.

El aseo

Aunque normalmente las personas mayores son muy aseadas, vigilar la higiene personal. En casos de demencia o de inmovilidad debemos proporcionar ayuda para que no queden zonas sin limpiar. Preguntarle cuáles son sus fragancias favoritas y su material de aseo, para así ponerlos a su disposición.

Cuidar de su dieta

Llegada la edad adulta suelen dar rienda suelta a sus caprichos, y en determinadas ocasiones toman más de lo que no deben. Vigilar si esconden en su habitación algunos alimentos que consuman a escondidas, como dulces. Por otro lado, la alimentación diaria debe cumplir con sus necesidades de salud.

En caso de duda, preguntar a un nutricionista y elaborar una serie de menús adecuados, que no abusen de la sal ni de las grasas, ero que no sean menús “para ancianos”.

Estos no han de alimentarse en exclusiva de purés. Preguntarle sobre lo que le gusta comer y hacerles partícipes en la elaboración de los menús.

Facilitarles actividades de ocio

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En la mayoría de las ciudades y pueblos hay una buena oferta cultural dedicada a las personas mayores. Desde talleres específicos a las denominadas “aulas de mayores” o Universidad de Mayores. Es una manera de mantener activa la mente, socializarlos y mantenerlos ocupados. Si la persona que está a nuestro cargo no puede salir del domicilio, puede ser un buen momento para enseñarle a usar internet.

Actividad física

Una buena rutina de paseo diario es siempre el mejor de los antídotos contra el sedentarismo. Las personas mayores pueden además realizar actividades como yoga o pilates, apuntarse a excursiones adaptadas de salida al campo. Todo lo que suponga mover el cuerpo es un logro y mejora en su calidad de vida.

Hacerla sentir que no está sola

La soledad es uno de los grandes miedos de las personas mayores. De ahí la importancia de establecer una buena red familiar para el cuidado. Una persona mayor no debe de permanecer tiempo sola a no ser que sea plenamente autónoma y así nos lo demande. Debemos además facilitarle el contacto con sus amistades y ayudar a que este continúe.

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Ser muy cariñosos

Ya hemos dicho que la tercera edad es una fase de la vida donde se acentúan las manías. Por tanto, la comprensión, la paciencia y demostrar cariño es una buena medicina. Si nuestro comportamiento es el adecuado, esa persona se sentirá querida y, por ende, aumentará su autoestima. Hemos de ponernos en su lugar y mirar hacia adelante, nosotros también llegaremos a ser personas mayores. No tratar un anciano como no quisiera que nos trataran a nosotros.

Dedicarles tiempo

Estar al cargo de una persona mayor es un ejercicio de desgate y que se puede prolongar en el tiempo. Para ello, recurrir a esa red familiar para que nos podamos liberar cada cierto tiempo. Así retomaremos la actividad con más ganas y podremos seguir prestando un buen servicio.

Cuidar de un adulto mayor no tiene por qué suponer una carga, es un ejercicio apasionante en el cual hay mucho de aprendizaje mutuo, ellos por su experiencia y sabiduría, y nosotros por nuestra manera diferente de ver la vida. Sea como sea. El cariño, el afecto y el sentido común son las armas para hacer de la relación adulto mayor cuidador un éxito.

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