Enfermedades Crónicas en Personas Mayores

Conoce a qué se le llama enfermedad crónica, quiénes las padecen, cuáles son las más comunes y cuáles son las mejores recomendaciones para prevenirlas.

La llegada de la tercera edad trae la aparición de enfermedades crónicas. Convivir con ellas es un reto, pero es posible llevar una vida normalizada en la mayoría de los casos.

Las enfermedades crónicas en personas mayores son la causa de multitud de visitas a las consultas de los centros de salud. Su aparición puede disminuir la calidad de vida de quien la padece, aunque dependiendo de los casos, la mayor parte de las veces se trata de dolencias llevaderas.

Un alto porcentaje de personas padecen enfermedades crónicas. Pero ¿a qué llamamos enfermedad crónica? Se trata de aquellas enfermedades de progresión muy lenta, que no tienen por qué poner en riesgo la vida del paciente. Para que una dolencia sea calificada como crónica, ha de tener una evolución de, al menos, 3 meses.

Aunque las enfermedades crónicas afectan a cualquier rango de edad, a medida que el cuerpo envejece, las probabilidades de padecer una son mucho mayores. Esta estadística aumenta de manera notoria a partir de los 45 años. Todos conocemos personas con padecimientos crónicos como hipertensión, diabetes, reumas o enfermedades respiratorias.

Cuándo se vuelve crónica una enfermedad

Tal y como hemos referido en el párrafo anterior, para que una enfermedad pueda ser calificada de crónica, ha de tener una duración mínima de 3 meses. Este tipo de dolencias pueden ser controladas con relativa facilidad, posibilitando que la vida del paciente siga con cierta normalidad sin que los hábitos del paciente varíen demasiado.

Este tipo de enfermedades pueden llegar a derivar en incomodidades, como la de tener que administrase insulina en el caso de la diabetes, o tener que dormir con un respirador, como los pacientes que sufren apnea del sueño.

A partir del 2020, las enfermedades crónicas serán responsables del 75 por ciento de las muertes en el mundo, por lo que mejorar el estilo de vida es la manera más recomendable de combatirlas.

Enfermedades crónicas más comunes en la vejez

El envejecimiento progresivo de las células puede derivar en un amplio abanico de enfermedades crónicas al llegar a la última fase de la edad adulta. Hemos desarrollado un listado alfabético con aquellas que tienen más incidencia en la población anciana, siendo las siguientes las enfermedades crónicas más frecuentes:

  • Alzheimer
  • Ansiedad
  • Cáncer
  • Colesterol
  • Depresión
  • Diabetes
  • Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica
  • Enfermedades cardiovasculares como la esclerosis múltiple
  • Hipertensión
  • Lumbalgia y ciática
  • Osteoporosis
  • Parkinson
  • Problemas de tiroides

Cómo prevenir las enfermedades crónicas

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La predisposición genética tiene un peso del 25 por ciento a la hora de desarrollar alguna de estas enfermedades, el resto del porcentaje dependerá de nuestros hábitos. Seguir unas sencillas recomendaciones puede ayudar a que las posibilidades de desarrollar una enfermedad crónica disminuyan. ¿Qué podemos hacer?

El primer paso para una vida con buena salud es tener un estilo de vida saludable, lo que implica una alimentación completa e incorporar actividades físicas. El movimiento es una buena forma de permanecer activo y, por tanto, de mantener una actitud positiva. Igualmente, siempre es recomendable seguir estas pautas:

  • Controlar la alimentación. Abandonar las comidas con grasa, con exceso de sal y los precocinados. Una dieta saludable es siempre una buena manera de mantener un cuerpo fuerte y menos propenso a enfermarse. Las enfermedades cardiovasculares suelen ser el resultado de una alimentación no adecuada. De igual forma, un peligroso índice de colesterol en sangre propicia otro tipo de enfermedades, como la arterioesclerosis.
  • Abandonar el consumo de bebidas alcohólicas. El alcohol ataca el hígado y fomenta un envejecimiento prematuro de las células. Su consumo nunca está recomendado ni en pequeñas cantidades. Es habitual leer en las redes acerca de supuestos estudios que hablan de las bondades de una copa de vino al día. No conviene hacer caso de ellos, ya que el alcohol actúa siempre como un hepatotóxico.
  • Decir adiós al sedentarismo. La falta de actividad física es además un problema añadido, ya que se crea un círculo vicioso del cual cuesta salir. Mantenerse en marcha, con ejercicios adaptados a la edad y condición física es siempre muy recomendable. Un cuerpo en movimiento es un cuerpo sano y ayuda a tener una buena salud.
  • Dejar de fumar. Muchas personas mayores tienen adquirido el hábito del tabaco desde jóvenes. A pesar de los estudios que demuestran la relación de tabaco y cáncer, muchos de ellos se resisten a abandonar este nocivo hábito. El tabaco provoca enfermedades respiratorias de carácter crónico y que en muchos casos imposibilita un estilo de vida normal. Las muertes que provoca el tabaco en el mundo se cuentan por millones a lo largo del año.
  • Fomentar una buena salud mental. Hablar de enfermedades crónicas no es solo hacerlo de dolencias que tengas una cara física. La salud mental tiene también dolencias crónicas, como la depresión. Por eso, evitarla puede estar en nuestra mano. Para ello, mantener contacto siempre con familiares y amigos es vital para las personas de la tercera edad. Hacer que se sientan acompañados es un gesto impagable y que puede evitar la soledad y, por ende, un proceso depresivo.

Hay datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología donde se revela que el 80 por ciento de los casos de diabetes, enfermedades cardiovasculares o cánceres que afecta a las personas mayores podría haberse evitado si el paciente hubiese adoptado a tiempo algunos hábitos saludables de vida.

La buena salud comienza desde la juventud, si adquieres buenos hábitos a corta edad, será mucho más complicado que puedas desarrollar alguna enfermedad de carácter crónico.

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