Qué presupuesto tener para vivir en una residencia de ancianos en España

¿Quieres saber cuánto cuesta vivir en una residencia para ancianos en España? Aquí te decimos y te damos los mejores tips y consejos clave.

Las residencias de ancianos tienen un costo variable, pero siempre suele ser elevado. En este artículo conocerás más sobre los precios que se barajan en España y las diferentes posibilidades a la hora de abonar el precio de la estancia.

Llegada la tercera edad, pasar los últimos años de la vida en una residencia de ancianos es una posibilidad más. Estos lugares van despojándose de ese halo negativo del cual se han visto rodeados en determinadas ocasiones. Ahora es posible encontrar residencias con altos estándares de calidad en los cuales los ancianos encuentran todo tipo de servicios adaptados a sus necesidades.

Sin embargo, el presupuesto para vivir en una residencia de ancianos en España suele ser un problema. El ocaso de una vida puede volverse más oscuro si existen dificultades económicas para pagar una plaza en una residencia.

Si hablamos de dinero, el precio que se paga por la estancia puede llegar a alcanzar los 2.500 euros al mes si se trata de un establecimiento privado, cosa que no está al alcance de muchos familiares y han de buscar alternativas más económicas o solicitar plaza en residencias públicas. Estas últimas cuentan con severos requisitos de acceso y una larga lista de espera como principales problemas.

¿Por qué son caras las residencias de ancianos en España?

Cuando se habla del costo de una residencia para mayores en España, en primer lugar, ha de tenerse presente que estos alojamientos suelen tener un trabajador para, al menos, tres pacientes. Además, la atención debe ser permanente. Si bien, durante el horario nocturno puede llegar a haber un número más elevado, los cuidados son siempre permanentes.

En segundo lugar, una residencia de ancianos no es un lugar en el cual los ocupantes pasan unas horas y ya está. Se les ha de proporcionar alimentación, cuidados personales, médicos, planificar actividades de ocio, limpieza o incluso la realización de gestiones de tipo personal. Todo ello conlleva un precio elevado que evidentemente hay que pagar. La atención es continua por parte de los empleados, que suelen estar en permanente alerta con los ancianos.

Los ocupantes de las residencias suelen presentar patologías que necesitan de unos cuidados específicos, y en muchas ocasiones, estas dolencias se asocian con otras que hacen que las atenciones sean más especializadas. Todo ello conlleva que en la residencia existan profesionales médicos, además de personal de enfermería y gerontólogos prestando servicios muy específicos.

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Igualmente, los ancianos que ocupan plaza en una residencia de ancianos han de disfrutar además de algunas actividades que implican la contratación de monitores. Estas pueden ser talleres educativos o lúdicos, así como servicios de peluquería o gimnasia. Estar en una residencia de ancianos en España no ha de suponer vivir en un lugar sin posibilidades de ocio y esparcimiento.

Estudios recientes han comprobado que el precio medio de una residencia de ancianos para este año 2019 es de alrededor de 1.825 euros al mes, pagándose normalmente un precio más elevado en capitales de provincia antes que en otros núcleos poblacionales más pequeños. Por comunidades autónomas, los precios más elevados se pagan en el País Vasco, mientas que las residencias más económicas se encuentran en Castilla-La Mancha.

Problemas para costearse una residencia de ancianos

El alto precio que hay que abonar en una residencia en España está en relación directa con la prestación por jubilación. No es habitual que una pensión suela sobrepasar los 1.000 euros mensuales, por lo que costearse el precio de una plaza en una residencia suele asociar otro tipo de problemas. Es frecuente tener que recurrir a familiares para poder pagar, o bien, desprenderse de propiedades. Incluso existen opciones más económicas como ocupar una plaza en un centro de día.

Cuando el dinero es un problema, es posible acudir a los Servicios Sociales para que se tramite la posibilidad de ingreso en una residencia pública o concertada, cuyo precio es más reducido. Pero como hemos apuntado anteriormente, es un proceso largo, por lo que la opción de una residencia privada como algo temporal suele ser una solución, poniendo en ciertos aprietos a familiares o al propio anciano.

Una de las posibles soluciones a la hora de afrontar el pago de una residencia, son los productos financieros denominados “Hipoteca inversa” y “Renta vitalicia”. En ellos, el anciano recibe un monto económico de manera mensual a cambio de su vivienda, aunque puede seguir habitándola y haciendo uso de esta mientras siga vivo si así lo desea. Son dos maneras de conseguir liquidez para afrontar el pago de una residencia y no tener que comprometer otro tipo de bienes, gastar los ahorros de toda una vida o tener que pedir ayuda a la familia. Es una forma de complementar la pensión de jubilación y hacer el pago de la residencia más cómodo.

¿Cómo tener acceso a una residencia para ancianos en España?

El papel de la administración debiera ser algo más veloz, ya que los plazos se alargan enormemente y los requisitos para el acceso a una residencia suelen ser costosos y complejos. Es un hecho innegable, la pirámide de población en España está cada vez más invertida y la sociedad presenta una ancianidad en aumento. Así es la tendencia de las sociedades desarrolladas, por el contrario de aquellas que están en vías de modernización y en los que los ancianos no viven tanto y hay más jóvenes.

Urge que se activen Leyes de Dependencia viables y que tengan en cuenta esta tesitura. El progresivo envejecimiento de la sociedad española es una realidad que va más allá. En el año 2033 y, según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, el 25,2 por ciento de la población tendrá al menos 65 años. Al ritmo actual de crecimiento y con unas pensiones futuras que parecen estar en el aire, ¿cómo se cuidará de los ancianos entonces?

Quienes ostentan las carteras sociales habrán de poner en marcha mecanismos de forma rápida para conseguir que los plazos se acorten, los requisitos de ingreso se faciliten y los costes se reduzcan, de tal forma que obtener plaza en una residencia de ancianos no resulte una odisea.

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